miércoles, 13 de julio de 2016

Mi hijo es un perro

Zacarías y Fausto Laurel
A quién no le han hecho la típica pregunta "¿Tienes hijos?". Pues para una mujer que ha pasado la base tres no es inusual escuchar eso. Y para mi no es tampoco inusual responder "Si, tengo dos, peludos y de cuatro patas" jajaja. Pero es la verdad! Son los únicos hijos que por el momento Dios me ha permitido tener. Nuestras mascotas son también "hijos" para nosotras, no es solo tenerlos, criarlos y listo. Tenemos que estar pendientes de sus necesidades, y más aún cuando se enferman tenemos que llevarlos al médico y estamos preocupadas todo el día porque mejoren. 

Algunas personas ven ridículo el tratarlos como nuestros amigos, el hacerles cariños, el esmerarnos por su bienestar, quererlos, consentirlos y estar al pendiente de su cuidado y salud. Piensan que son acciones exageradas y que una mascota no merece tanto, porque finalmente los ven como simple guardianes. Sin embargo, ellos merecen ser vistos como un integrante más de la familia, merecen ser tratados con cariño y mucho amor, a ellos les encanta mirarte como un líder y al final de cuentas no están muy lejos de parecer pequeños niños, claro que existen jerarquías y diferencias. 


Mi manada
El vínculo que crees con tu peludo será a través de la miradaLa forma en que le mires, le hables, acaricies y cuides lo hace sentirse un miembro más de tu familia, al mismo tiempo que te hace parte de él y de su vida, es a través de su mirada que te lo hace saber, es la forma en que tiene para comunicarse contigo.

Pues bien, tengo dos hijos peludos, ambos adoptados a los que amo con locura. A #Zacarias lo recogí de Lurin, cuando él decidió entrar al lugar donde yo trabajaba, ¿regalo del cielo o castigo del señor? jajaja, no lo sé, solo llegó hacia mi. #FaustoLaurel es un pastor alemán, cuyos dueños se deshicieron de el simplemente porque ya no lo querían, como si fuera un objeto inservible. Así por azares de la vida ambos llegaron a mi vida.

Míralo a los ojos y siente como el mundo se detiene y la vida parece más sencilla. Porque así de simples son ellos y están aquí para que los amemos, disfrutemos y  mimemos. Tu que tienes un hijo peludo no pierdas tiempo y corre a abrazarlo...y tú que aún no lo tienes ¿en serio no te animas a tener uno?

En conclusión: Las personas se clasifican en tres; las que aman a sus mascotas y las ven como un integrante más de su familia, las que los alimentan y ven como guardianes pero no les dedican tiempo ni les dan amor y las que simplemente no sienten agrado por ellas. Y tú ¿A qué clasificación perteneces?

***En memoria de mi hijo peludo Fausto Laurel (01/10/2012-12/07/2016), a quien amé y amo con locura. Siempre en mi corazón, hasta pronto Sr. Orejas.

Fausto Laurel - Sr. Orejas

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